{"id":87,"date":"2025-03-31T21:31:32","date_gmt":"2025-03-31T21:31:32","guid":{"rendered":"http:\/\/aretia.org\/public_html\/?p=87"},"modified":"2025-09-19T09:35:29","modified_gmt":"2025-09-19T09:35:29","slug":"animales-liminales-urbanos-palomas-marginalidad-y-filosofia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/aretia.org\/public_html\/animales-liminales-urbanos-palomas-marginalidad-y-filosofia\/","title":{"rendered":"Animales liminales urbanos: palomas, marginalidad y filosof\u00eda"},"content":{"rendered":"\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Las palomas urbanas (<em>Columba livia domestica<\/em>) representan un caso paradigm\u00e1tico de <strong>animales liminales<\/strong>: criaturas que habitan en la frontera entre lo salvaje y lo dom\u00e9stico, entre la naturaleza y la ciudad. A pesar de compartir nuestros entornos urbanos, suelen ser tratadas con ambivalencia o desprecio, calificadas de <em>\u201cratas con alas\u201d<\/em> y consideradas plagas antes que vecinos. Esta percepci\u00f3n marginal contrasta con su \u00edntima relaci\u00f3n hist\u00f3rica con los humanos (como mensajeras o s\u00edmbolo de paz) y plantea interrogantes filos\u00f3ficos sobre c\u00f3mo definimos las categor\u00edas de <strong>humano\/animal<\/strong>, <strong>cultura\/naturaleza<\/strong> o <strong>limpio\/sucio<\/strong>. En este art\u00edculo adoptamos un tono acad\u00e9mico para analizar el estatus liminal de las palomas y su tratamiento marginal desde diversas perspectivas filos\u00f3ficas. Para ello, exploraremos la noci\u00f3n de <strong>liminalidad<\/strong> (Victor Turner), la idea de la <strong>vida desnuda<\/strong> y la exclusi\u00f3n soberana (Giorgio Agamben), la deconstrucci\u00f3n de la frontera animal\/humano (Jacques Derrida) y las visiones poshumanistas de interdependencia (Donna Haraway, entre otros). Examinaremos c\u00f3mo el estatus de las palomas refleja estructuras de exclusi\u00f3n y jerarqu\u00edas ontol\u00f3gicas, por qu\u00e9 encarnan la transgresi\u00f3n de ciertos l\u00edmites conceptuales (naturaleza vs. cultura, animal vs. humano, limpio vs. sucio), y concluiremos con una reflexi\u00f3n \u00e9tica sobre c\u00f3mo repensar nuestra relaci\u00f3n con estos animales desde una \u00e9tica del cuidado, la interdependencia y el reconocimiento.<\/h5>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Entre naturaleza y cultura: la paloma como animal liminal<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En antropolog\u00eda, <strong>lo liminal<\/strong> refiere a un estado intermedio, ambiguo, \u201cen el umbral\u201d (<em>limen<\/em>, en lat\u00edn) entre dos posiciones definidas. Victor Turner (1969) describe a los sujetos liminares como aquellos que <em>\u201cno est\u00e1n ni aqu\u00ed ni all\u00ed, sino entre medio\u201d<\/em>, carentes de estatus definido dentro del orden social establecido (Turner, 1988). Las palomas urbanas encajan literalmente en esta definici\u00f3n: no son completamente animales silvestres (dependen en parte de la ciudad y de restos humanos para alimentarse) pero tampoco son animales domesticados bajo control humano (no viven dentro del hogar ni siguen las normas de las mascotas). Se encuentran en un limbo ontol\u00f3gico entre <strong>lo salvaje y lo dom\u00e9stico<\/strong>, habitando espacios intersticiales de la ciudad \u2013 plazas, cornisas, azoteas \u2013 en convivencia constante con las personas pero sin pertenecer del todo a la categor\u00eda de \u201canimales de compa\u00f1\u00eda\u201d. En t\u00e9rminos de Donaldson y Kymlicka (2011), son <strong>\u201canimales liminales\u201d<\/strong>, un tipo de <em>denizens<\/em> o residentes no humanxs de la comunidad pol\u00edtica que no se encuadran en la dicotom\u00eda tradicional de vida salvaje vs. animales dom\u00e9sticos.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta posici\u00f3n <strong>entre la naturaleza y la cultura<\/strong> confiere a las palomas un estatus ambiguo que a menudo las hace blanco de ansiedades sociales. La modernidad, como argumenta el soci\u00f3logo Colin Jerolmack (2008), ha dibujado una <strong>frontera firme entre naturaleza y cultura<\/strong>, asignando a cada elemento su lugar apropiado\u200b. Bajo esta visi\u00f3n, <em>\u201clos animales tienen su lugar, pero se perciben como \u00abfuera de lugar\u00bb \u2013y a menudo problem\u00e1ticos\u2013 cuando transgreden espacios designados para la habitaci\u00f3n humana\u201d<\/em> (Jerolmack, 2008, p. 73)\u200b. Las palomas precisamente encarnan esa transgresi\u00f3n espacial: han colonizado la metr\u00f3poli humana desdibujando el l\u00edmite entre lo urbano (cultura) y lo silvestre (naturaleza). De este modo, han llegado a representar <em>\u201cla ant\u00edtesis de la metr\u00f3poli ideal, [la cual] se supone ordenada y saneada, con la naturaleza sometida y compartimentada\u201d<\/em>, y su presencia se convierte en sin\u00f3nimo de desorden\u200b<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En la imaginario urbano, la paloma \u201cinvade\u201d el espacio civilizado, recordando que la distinci\u00f3n entre ciudad y naturaleza nunca es absoluta.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Desde la perspectiva de Turner, las palomas podr\u00edan considerarse <strong>criaturas liminares permanentes<\/strong>. En los ritos humanos, la liminalidad suele ser temporal (por ejemplo, la adolescencia como tr\u00e1nsito a la adultez); tras el rito, el individuo obtiene un nuevo estatus. Pero las palomas permanecen indefinidamente \u201cbetwixt and between\u201d: siempre en el umbral de nuestra sociedad sin ser nunca plenamente aceptadas en ella. Esta liminalidad permanente equivale a una marginalidad estructural (Turner, 1969), lo que explica en parte la incomodidad que generan. Al estar <em>\u201cni dentro ni fuera\u201d<\/em> de la esfera humana, desaf\u00edan nuestros esquemas de clasificaci\u00f3n y control: nos obligan a confrontar la <strong>porosidad de la frontera humano\/animal<\/strong> en el coraz\u00f3n de la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Limpieza, suciedad y la construcci\u00f3n del \u201canimal plaga\u201d<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>El rechazo hacia las palomas urbanas no se entiende solo por su estatus ambiguo, sino tambi\u00e9n por la carga simb\u00f3lica negativa asociada a ellas, especialmente bajo las nociones de limpieza y suciedad. En las ciudades modernas higienizadas, las palomas son tildadas de sucias, portadoras de enfermedades y agentes de caos. La frase popular <em>\u201cratas con alas\u201d<\/em> resume este sentir: equipara a la paloma con el paradigma de la infestaci\u00f3n urbana (la rata) y la sit\u00faa ret\u00f3ricamente en el escal\u00f3n m\u00e1s bajo de la escala animal urbana. \u00bfDe d\u00f3nde proviene esta percepci\u00f3n? Una mirada antropol\u00f3gica muestra que lo <strong>\u201csucio\u201d<\/strong> rara vez se refiere a la suciedad literal, sino a una perturbaci\u00f3n del orden. Mary Douglas (1966) argument\u00f3 que la suciedad es, en esencia, <strong>\u201cmateria fuera de lugar\u201d<\/strong>: aquello que no encaja en las categor\u00edas culturalmente establecidas de orden y pureza. En otras palabras, algo se considera <em>sucio<\/em> no por sus propiedades intr\u00ednsecas, sino porque est\u00e1 donde no deber\u00eda estar seg\u00fan las convenciones sociales (Douglas, 1991).<\/p>\n\n\n\n<p>Aplicando esta idea, las palomas son percibidas como <strong>sucias por estar \u201cfuera de lugar\u201d en el espacio urbano<\/strong>. Su delito no es moral ni realmente higi\u00e9nico, sino <strong>espacial y simb\u00f3lico<\/strong>. Como se\u00f1ala Jerolmack (2008), aunque se las acusa de representar un riesgo sanitario, la \u201cofensa\u201d principal de las palomas es <strong>\u201ccontaminar\u201d los h\u00e1bitats destinados al uso human<\/strong>o. Su presencia visible en plazas, monumentos y avenidas contradice la imagen de una ciudad pulcra y controlada, generando la reacci\u00f3n de expulsarlas. Parad\u00f3jicamente, no es que las palomas tengan que ser eliminadas <em>porque<\/em> sean intr\u00ednsecamente sucias; m\u00e1s bien, <strong>aparecen como \u201csucias\u201d precisamente porque se quiere eliminar su presencia<\/strong> de un espacio que se supone exclusivo para los humanos\u200b<\/p>\n\n\n\n<p>La categor\u00eda \u201csucia\u201d es aqu\u00ed una construcci\u00f3n social que justifica su marginaci\u00f3n. En palabras de Douglas (1991), la etiqueta de impureza es un mecanismo para <strong>marcar al otro y reafirmar un orden<\/strong>: al declarar a las palomas impuras, la sociedad urbana reafirma la frontera conceptual entre el \u00e1mbito humano (limpio, ordenado) y la naturaleza (sucia, ca\u00f3tica).<\/p>\n\n\n\n<p>Las consecuencias pr\u00e1cticas de esta construcci\u00f3n se observan en las pol\u00edticas y actitudes hacia estos animales. Muchas ciudades mantienen una \u201c<strong>guerra permanente<\/strong>\u201d contra las palomas y otros animales liminales: instalaciones de p\u00faas en cornisas, redes que cubren estructuras, venenos y campa\u00f1as de control poblacional, etc. (Jerolmack, 2008; McDuffie, 2020). El paisaje urbano se llena de dispositivos anti-palomas en un af\u00e1n de <em>purificar<\/em> el espacio p\u00fablico de su supuesta contaminaci\u00f3n. Este af\u00e1n recuerda a un <strong>rito de purificaci\u00f3n<\/strong> colectivo: as\u00ed como en ciertas ceremonias se expulsa simb\u00f3licamente la impureza para restaurar el orden, en la ciudad moderna se despliega un esfuerzo sistem\u00e1tico por <strong>exorcizar la \u201csuciedad\u201d encarnada por la paloma<\/strong> y restaurar la imagen higi\u00e9nica de la metr\u00f3poli.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, cabe preguntarse: \u00bfqu\u00e9 revela esta obsesi\u00f3n por la limpieza? Desde una perspectiva cr\u00edtica, refleja una <strong>ansiedad profunda por mantener separadas las categor\u00edas de naturaleza y cultura<\/strong>. La paloma urbana, que no reconoce tal separaci\u00f3n y hace su nido en nuestros edificios como si fueran acantilados, pone en crisis la ilusi\u00f3n de control humano sobre el entorno. Su marginalizaci\u00f3n como plaga sucia oculta el hecho de que son, en realidad, <em>nuestros coprotagonistas ecol\u00f3gicos<\/em>: consumen nuestros desechos, fertilizan con sus excrementos (antes apreciados como guano valioso) y sirven de alimento a rapaces urbanas. Pero la narrativa dominante reduce todo eso a <em>\u201csuciedad\u201d<\/em>, legitimando una respuesta de exclusi\u00f3n en lugar de convivencia.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Jerarqu\u00edas ontol\u00f3gicas y vida marginal: el animal excluido<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La condici\u00f3n liminal y la estigmatizaci\u00f3n de las palomas tambi\u00e9n pueden entenderse a la luz de las <strong>jerarqu\u00edas ontol\u00f3gicas<\/strong> hist\u00f3ricas que sit\u00faan al ser humano por encima de los dem\u00e1s animales. En la tradici\u00f3n filos\u00f3fica occidental, desde Arist\u00f3teles hasta Kant, se ha dibujado una l\u00ednea estricta entre el <strong>humano racional<\/strong> \u2013sujeto de derecho, moral y logos\u2013 y el <strong>animal<\/strong>, concebido como ser inferior, carente de raz\u00f3n o alma completa, por tanto instrumentalizable. Esta distinci\u00f3n fundamental alimenta lo que Derrida (2006) llam\u00f3 el <em>\u201ccarnofalogocentrismo\u201d<\/em> de la cultura occidental: un orden simb\u00f3lico en el que el humano (var\u00f3n, racional) se erige en centro (<em>logos<\/em>) y se\u00f1or de la creaci\u00f3n (<em>capaz de dar muerte<\/em>), mientras que lo animal queda relegado al silencio y la matabilidad. Las palomas, como animales urbanos no queridos, ejemplifican esta posici\u00f3n subalterna en la ontolog\u00eda social: son <strong>vidas despojadas de singularidad ante la mirada humana<\/strong>, reducidas a ejemplares intercambiables de \u201cla paloma\u201d (una masa an\u00f3nima) y privadas de un estatus moral individual.<\/p>\n\n\n\n<p>El fil\u00f3sofo Giorgio Agamben ofrece una herramienta conceptual poderosa para analizar esta exclusi\u00f3n: la noci\u00f3n de <strong>nuda vida<\/strong>. Agamben (1998) define la <em>vida desnuda<\/em> como la vida biol\u00f3gica a la que se le ha negado toda pertenencia o valor pol\u00edtico; es la vida que puede ser eliminada impunemente porque queda fuera del \u00e1mbito de protecci\u00f3n de la ley y de la comunidad. Si bien Agamben aplica este concepto a ciertos seres humanos excluidos (el <strong>homo sacer<\/strong>, aquel que pod\u00eda ser matado sin que ese acto se considerase homicidio en la antigua Roma), numerosos autores han extendido la reflexi\u00f3n a la condici\u00f3n de los animales bajo la soberan\u00eda humana (Shukin, 2009; Probyn-Rapsey, 2013). En muchos sentidos, <strong>los animales en general \u2013y las palomas urbanas en particular\u2013 viven en un \u201cestado de excepci\u00f3n\u201d permanente<\/strong>: quedan <strong>fuera de la comunidad moral y jur\u00eddica<\/strong> que protege la vida \u201csagrada\u201d (la vida humana), expuestos a la muerte o maltrato sistem\u00e1tico sin que ello suscite indignaci\u00f3n ni castigo legal proporcional. La ciudad traza una l\u00ednea biopol\u00edtica: por un lado, los ciudadanos cuyas vidas son inviolables; por otro, la fauna urbana considerada <em>zo\u00e9<\/em> (vida \u201cmeramente\u201d viviente, en t\u00e9rminos griegos) y no <strong>bios<\/strong> con significado pol\u00edtico (Agamben, 2010). Cuando un ayuntamiento ordena la exterminaci\u00f3n de palomas para \u201ccontrolar la plaga\u201d, est\u00e1 ejerciendo sobre ellas un poder <strong>soberano de vida o muerte<\/strong> que apenas se cuestiona \u2013 un poder que ser\u00eda impensable aplicar abiertamente sobre cualquier poblaci\u00f3n humana. As\u00ed, la paloma se convierte en un <strong>homo sacer animal<\/strong>: vida viviente excluida de la protecci\u00f3n com\u00fan, matable pero \u201cindignificable\u201d, sacrificable sin ceremonia. Su marginalidad no es solo ecol\u00f3gica, sino <strong>ontol\u00f3gica y jur\u00eddica<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Jacques Derrida, en su cr\u00edtica a la tradici\u00f3n filos\u00f3fica humanista, explora esta frontera \u00e9tico-ontol\u00f3gica que deja al animal fuera del reino de la ley y la \u00e9tica. Observa, por ejemplo, c\u00f3mo el mandamiento b\u00edblico <em>\u201cNo matar\u00e1s\u201d<\/em> se ha interpretado hist\u00f3ricamente como <em>\u201cno asesinar\u00e1s a otro humano\u201d<\/em>, sin incluir a los animales en esa prohibici\u00f3n. Matar a un animal ni siquiera cuenta como <em>matar<\/em> en sentido pleno (no es un <strong>asesinato<\/strong>); es, en la moral tradicional, una <strong>muerte sin rostro<\/strong>, fuera del \u00e1mbito de la justicia (Derrida, 2013). Esta <em>denegaci\u00f3n del asesinato<\/em> hacia lo animal \u2013que autores como Derrida y Levinas discuten\u2013 evidencia una <strong>estructura de exclusi\u00f3n<\/strong>: solo el humano es el \u201cotro\u201d cuyo rostro nos impone responsabilidad moral; el animal queda reducido a objeto utilizable o molesto. Derrida (2002) acu\u00f1a el t\u00e9rmino <em>l\u2019animot<\/em> para cuestionar c\u00f3mo el discurso occidental amalgama en \u201cEl Animal\u201d a multitud de seres diferentes, neg\u00e1ndoles su singularidad y silenciando sus voces. En el caso de las palomas, esta amalgama las convierte en una masa indistinta (\u201clas palomas\u201d como plaga urbana) despojada de cualquier consideraci\u00f3n individual o derecho. El <strong>lenguaje<\/strong> mismo contribuye a su marginalizaci\u00f3n: hablamos de \u201cinfestaci\u00f3n\u201d o \u201ccontrol de plagas\u201d, t\u00e9rminos que cosifican a estos animales y facilitan su trato violento sin culpa.<\/p>\n\n\n\n<p>La <strong>jerarqu\u00eda ontol\u00f3gica<\/strong> impl\u00edcita es clara: los humanos ocupan la c\u00faspide (\u00fanicos poseedores de dignidad y derechos inviolables), debajo est\u00e1n los animales \u201csuperiores\u201d m\u00e1s cercanos al humano (mascotas a las que extendemos cierto afecto y protecci\u00f3n legal, aunque sea como propiedad), y al fondo est\u00e1n los animales \u201cinferiores\u201d o <em>vermin<\/em> (bichos, ratas, palomas) considerados casi <em>vida abyecta<\/em>. Esta gradaci\u00f3n, heredera de un antropocentrismo milenario, normaliza que compadezcamos a un perro callejero pero despreciemos a una paloma callejera, pese a que ambos son mam\u00edfero y ave sintientes respectivamente. En suma, la marginalidad de la paloma se enra\u00edza en una <strong>ontolog\u00eda dualista<\/strong> que opone humano vs. animal, y en la cual el segundo t\u00e9rmino carece de valor propio. Entender esto nos permite ver que su estatus liminal es menos una curiosidad biol\u00f3gica y m\u00e1s un producto de nuestras <strong>estructuras de pensamiento y poder<\/strong>: aquellas que deciden qui\u00e9n merece vivir entre nosotros y qui\u00e9n debe ser expulsado.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Repensar la relaci\u00f3n: \u00e9tica del cuidado, interdependencia y reconocimiento<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Frente a este diagn\u00f3stico cr\u00edtico, surge la pregunta: \u00bfc\u00f3mo podr\u00edamos <strong>repensar nuestra relaci\u00f3n<\/strong> con las palomas (y otros animales liminales) de un modo m\u00e1s justo y emp\u00e1tico? Varias corrientes contempor\u00e1neas en filosof\u00eda y \u00e9tica ofrecen caminos para desafiar las jerarqu\u00edas y exclusiones tradicionales, promoviendo una visi\u00f3n de <strong>coexistencia interdependiente<\/strong> y <strong>responsabilidad hacia el otro<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de estas perspectivas es la <strong>\u00e9tica del cuidado<\/strong> (o \u00e9tica de la atenci\u00f3n), desarrollada desde la filosof\u00eda feminista, que enfatiza la empat\u00eda, la responsabilidad relacional y la atenci\u00f3n a los seres vulnerables. Aplicada a nuestra relaci\u00f3n con animales marginalizados, una \u00e9tica del cuidado nos invita a <em>cambiar la mirada<\/em>: de ver a las palomas solo como portadoras de suciedad o problemas, a verlas como <strong>criaturas vulnerables con necesidades<\/strong> en un entorno que compartimos. Implica reconocer que las palomas sufren hambre, enfermedad y maltrato en la ciudad, y que nuestra indiferencia contribuye a ese sufrimiento. Autoras como Carol Adams y Josephine Donovan han abogado por extender el cuidado compasivo a los animales, rompiendo con la frialdad objetivante del paradigma tradicional (Donovan &amp; Adams, 2007). Cuidar de las palomas no significa romantizar su impacto (es v\u00e1lido gestionar poblaciones de modo no cruel cuando es necesario), sino <strong>asumir una responsabilidad \u00e9tica<\/strong> hacia ellas en tanto vecinos cohabitantes. Por ejemplo, en lugar de envenenarlas, ciudades inspiradas en este enfoque adoptan m\u00e9todos compasivos de control poblacional (p. ej., programas de pichoneras que permiten reemplazar huevos por falsos, suministro de anticonceptivos aviares, etc.), combinados con educaci\u00f3n p\u00fablica para fomentar la coexistencia (Exposito, 2021). Este cambio pr\u00e1ctico refleja un cambio moral: de la <strong>exclusi\u00f3n violenta<\/strong> a la <strong>atenci\u00f3n y cuidado<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Otra l\u00ednea de pensamiento relevante es la filosof\u00eda <strong>poshumanista y de interdependencia<\/strong>, representada por autoras como Donna Haraway. Haraway critica el <em>excepcionalismo humano<\/em> y propone entender a humanos y animales (y otros seres) como parte de una red <strong>\u201cnaturaleza-cultura\u201d<\/strong> inseparable (Haraway, 2003). En su concepto de <strong>\u201cespecies compa\u00f1eras\u201d<\/strong> (<em>companion species<\/em>), aunque se centra en el v\u00ednculo con animales dom\u00e9sticos como los perros, subyace la idea de que todas las especies con las que co-evolucionamos en entornos compartidos son \u201ccompa\u00f1eras\u201d en un sentido amplio: <em>existencias significativas con las cuales nos hacemos juntos en un espacio com\u00fan<\/em> (Haraway, 2019, p. 25). Las palomas, que literalmente evolucionaron para adaptarse a entornos humanos (son descendientes de palomas brav\u00edas que encontraron en las ciudades un nicho similar a sus acantilados natales\u200b, <strong>son parte de nuestra comunidad ecol\u00f3gica urbana<\/strong>. Reconocer la interdependencia implica comprender que <em>la ciudad no es un ecosistema exclusivamente humano<\/em>: es un h\u00e1bitat h\u00edbrido donde especies como la paloma cumplen funciones ecol\u00f3gicas (por modestas que parezcan) y donde nuestro bienestar a largo plazo est\u00e1 ligado a la salud del entorno que compartimos. Por ejemplo, la presencia de palomas y otras aves puede ser un indicador de la calidad ambiental urbana, y su ausencia o exterminio podr\u00eda tener efectos en cadena (menos depredadores urbanos, m\u00e1s insectos, etc.). Haraway nos animar\u00eda a <strong>\u201cvivir con el problema\u201d<\/strong> (staying with the trouble) de cohabitar con otras especies, en lugar de buscar su eliminaci\u00f3n para una imposible pureza humana (Haraway, 2016). Esto conlleva cultivar una actitud de <strong>curiosidad respetuosa y cohabitaci\u00f3n<\/strong>: dise\u00f1ar ciudades pensando tambi\u00e9n en los animales liminales, habilitar <strong>espacios de refugio<\/strong> (p. ej., palomares urbanos ecol\u00f3gicos que mantengan limpias las \u00e1reas a la vez que proveen cuidado a las aves) y aceptar que la <strong>alteridad no humana<\/strong> es parte integral de la vida urbana.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, una <strong>\u00e9tica del reconocimiento<\/strong> aplicada a las palomas supondr\u00eda otorgarles un lugar en nuestro imaginario moral y pol\u00edtico. El fil\u00f3sofo Axel Honneth describe el reconocimiento como un requisito para la justicia: solo cuando alguien es reconocido como portador de valor y derechos puede haber una relaci\u00f3n no opresiva. Traducido al \u00e1mbito interespecie, reconocer a las palomas significar\u00eda <strong>verlas como fin en s\u00ed mismas y no medio<\/strong>. Algunos te\u00f3ricos pol\u00edticos han sugerido incluso modelos de <strong>ciudadan\u00eda animal<\/strong>: Sue Donaldson y Will Kymlicka (2011), por ejemplo, proponen que los animales liminales sean considerados <strong>\u201cdenizens\u201d<\/strong> de nuestras comunidades, es decir, residentes con ciertos derechos (a no ser da\u00f1ados gratuitamente, a que su presencia sea respetada) y responsabilidades compartidas. Aunque suene ut\u00f3pico, esta idea fuerza a imaginar un horizonte donde la convivencia reemplaza a la dominaci\u00f3n. Reconocer a las palomas implicar\u00eda, en la pr\u00e1ctica, gestos como: legislar en contra de la crueldad hacia la fauna urbana, promover en la educaci\u00f3n ambiental el respeto por todas las formas de vida, y valorar incluso la contribuci\u00f3n est\u00e9tica o biogr\u00e1fica de estas aves (\u00bfqu\u00e9 ser\u00eda de plazas y parques sin la estampa de palomas y gorriones?). Se trata, en resumen, de ampliar nuestra <strong>comunidad de consideraci\u00f3n moral<\/strong> para incluir a quienes siempre estuvieron all\u00ed pero como invisibles o indignos.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed pues, las palomas urbanas, como animales liminales, nos obligan a confrontar las <strong>zonas grises de nuestra relaci\u00f3n con la naturaleza<\/strong> y los prejuicios arraigados en nuestras construcciones culturales. Su estatus marginal no es inherente a ellas \u2013aves inteligentes, adaptables y sociables\u2013 sino s\u00edntoma de nuestras propias tensiones: la necesidad de marcar fronteras entre lo humano y lo no humano, el af\u00e1n de pureza en nuestros entornos, y la disposici\u00f3n a jerarquizar la vida en digna e indigna. Al analizarlas desde perspectivas filos\u00f3ficas, vemos emerger patrones: la <strong>liminalidad<\/strong> de Turner nos ayuda a entender la incomodidad que nos genera lo ambiguo; la <strong>biopol\u00edtica<\/strong> de Agamben revela el mecanismo soberano que deja vidas fuera de protecci\u00f3n; la cr\u00edtica de <strong>Derrida<\/strong> expone la trampa ling\u00fc\u00edstica y moral que niega al animal un rostro; y las voces como <strong>Haraway<\/strong> o la \u00e9tica del cuidado nos invitan a sanar esa brecha, reconociendo la interdependencia y aprendiendo a <em>cohabitar con respeto<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Repensar nuestra relaci\u00f3n con las palomas desde una \u00e9tica de la atenci\u00f3n, la interdependencia y el reconocimiento no es solo un ejercicio te\u00f3rico, sino un paso hacia ciudades m\u00e1s <strong>justas y habitables para todos<\/strong> sus habitantes. Implica valorar la <strong>comunidad multispecies<\/strong> que de facto conformamos. Significa pasar de la marginaci\u00f3n y el exterminio a la <strong>convivencia y el cuidado<\/strong>: de ver en las palomas no una plaga inferior, sino unos compa\u00f1eros evolutivos con los que compartimos historia y futuro. En \u00faltima instancia, ampliar nuestro c\u00edrculo moral para incluir a estos animales liminales puede reflejar y catalizar una transformaci\u00f3n m\u00e1s profunda en nuestra cultura: abandonar la postura del dominador separado y asumirnos como parte de la trama de la vida, responsables del bienestar mutuo en el mismo hogar compartido.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Agamben, G. (2010). <em>Homo sacer: El poder soberano y la nuda vida<\/em>. Valencia: Pre-Textos.<\/li>\n\n\n\n<li>Derrida, J. (2013). <em>El animal que luego estoy siguiendo<\/em>. Madrid: Trotta.<\/li>\n\n\n\n<li>Donaldson, S., &amp; Kymlicka, W. (2011). <em>Zoopolis: A Political Theory of Animal Rights<\/em>. Nueva York: Oxford University Press.<\/li>\n\n\n\n<li>Douglas, M. (1991). <em>Pureza y peligro: Un an\u00e1lisis de los conceptos de contaminaci\u00f3n y tab\u00fa<\/em>. Madrid: Siglo XXI. (Obra original publicada en 1966).<\/li>\n\n\n\n<li>Haraway, D. (2003). <em>The Companion Species Manifesto: Dogs, People, and Significant Otherness<\/em>. Chicago: Prickly Paradigm Press.<\/li>\n\n\n\n<li>Haraway, D. (2019). Cuando las especies se encuentran: Introducciones. <em>Tabula Rasa, 31<\/em>, 23-75.<\/li>\n\n\n\n<li>Jerolmack, C. (2008). How pigeons became rats: The cultural-spatial logic of problem animals. <em>Social Problems, 55<\/em>(1), 72-94.<\/li>\n\n\n\n<li>Turner, V. (1988). <em>El proceso ritual: Estructura y antiestructura<\/em>. Madrid: Taurus. (Obra original publicada en 1969).<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las palomas urbanas (Columba livia domestica) representan un caso paradigm\u00e1tico de animales liminales: criaturas que habitan en la frontera entre lo salvaje y lo dom\u00e9stico, entre la naturaleza y la ciudad. A pesar de compartir nuestros entornos urbanos, suelen ser tratadas con ambivalencia o desprecio, calificadas de \u201cratas con alas\u201d y consideradas plagas antes que&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":94,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9,7,8],"tags":[],"class_list":["post-87","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ecologia-profunda","category-liminalidad-social","category-reorganizacion-ecologica-ecofascismo-ecologia-profunda"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/aretia.org\/public_html\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/87","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/aretia.org\/public_html\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/aretia.org\/public_html\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/aretia.org\/public_html\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/aretia.org\/public_html\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=87"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/aretia.org\/public_html\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/87\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":92,"href":"https:\/\/aretia.org\/public_html\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/87\/revisions\/92"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/aretia.org\/public_html\/wp-json\/wp\/v2\/media\/94"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/aretia.org\/public_html\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=87"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/aretia.org\/public_html\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=87"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/aretia.org\/public_html\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=87"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}